Informativos

20-04-2007

Dos relatos reales: Juan y Pedro

(Abril de 2007) EL CIUDADANO OLVIDADO

Pedro se levantó a las 5 de la mañana como de costumbre, a pesar de haberse acostado pasada medianoche después de haber desagotado literalmente su casa. Por una fuerte lluvia y a pesar de las reiteradas promesas de funcionarios locales, su casa había sufrido el ingreso de casi 0,50 cts. de agua. Vive en una zona con cloacas pero los desagües pluviales de la calle no logran drenar el agua de la misma y en pocos minutos anega todas las casas del vecindario. Recomendaciones de albañiles y amigos levantó su casa con una muralla y selló la entrada de la calle, pero ahora en las ultimas épocas el agua ingresa por las cloacas y por los mismos pisos, la napa esta casi a nivel del piso, desbordando la misma materia fecal. Salió de su casa media hora después de la 5 AM, esperó el colectivo de las 5,10 hs., pero como de costumbre y a pesar del reclamo de los vecinos a la Dirección de Transporte Municipal, el mismo paso media hora mas tarde. El tiempo que le llevo esperar el micro se le transformó en un sufrimiento. La esquina estaba totalmente a obscuras. Y el olor del basural de la esquina hace insoportable estar en el lugar. El Sábado anterior todos los vecinos habían llenado un petitorio por las luces del barrio y para que limpien la cuadra. Pero en pocos minutos se tranquiliza, dado que don Juan y sus sobrinos se acercan a la esquina y aunque el olor es nauseabundo y no se ve nada, por lo menos la compañía lo hace sentir mas seguro, además le confirma el vecino, que el colectivo, a pesar del terrible pozo de la esquina sigue pasando por ese lugar. El mes anterior a la misma hora por querer asaltar a una chica, en esa esquina resulto muerto un vecino que se opuso a que le robaran y la violaran. Se hizo una sentada y se llamo a los medios, al principio pasaba la policía, pero después de un mes el patrullero seguro que esta en la plaza parado como hace siempre. Para organizar la seguridad con Don Juan y los vecinos trataron de formar el Foro de Seguridad, pero los punteros políticos de la Municipalidad obstruyeron el trabajo y la gente se cansó. Al llegar a la estación de trenes del Ferrocarril Roca, se desayuna por los dichos de otros usuarios (nunca se avisa desde la estación cuando pasa y cuando no pasa el ROCA) que cancelaron el tren de las 6 hs AM. Este hecho es lo normal y habitual, pero ya no se protesta por lo cansador de hacer los reclamos ante la empresa y el órgano de control (CNRT) que le insume gastos de viaje y nunca se soluciona el problema. Como de costumbre y ante la falta de carteles indicadores se debe parar sobre el paso peatonal para ver en que vía entra el tren a Constitución. Es tanta la gente, que no ve nada y como todos esperan lo mismo, se entera cuando la marea humana se dirige a un anden, entonces es la orden de acercarse al lugar donde entra el tren que debe tomar. Pedro se hace una pregunta, es una suerte que sea joven todavía y que pueda correr, dado que de esta forma puede subir al tren, de otra manera quedaría ultimo y perdería dicha formación. Además gracias que no es discapacitado no existen rampas de ninguna especie. Cruza los dedos y espera que no ocurra un accidente en las escaleras o en el anden que le haga perder el tren o lo cancelen como es normal. Llega a Constitución con el retraso normal, entre todas las paradas y las detenciones por problemas, el viaje dura el doble. Pero al bajar como algo ya normal, ve a las personas que en ese viaje resultan lesionadas o robadas. Al principio le llamaba la atención. Pero como es una costumbre ya no le da importancia, la costumbre de lo indebido crea la indiferencia de las personas. Cuando llega al trabajo, después de padecer un colectivo que lo hizo viajar en el estribo, y sacudido por la velocidad como transitaba, recibió la reprimenda del encargado, con la advertencia que le descontaría el día si sigue llegando tarde. Pero el encargado le perdona todo porque vivir en el conurbano bonaerense es digno de valientes y siente que también se juega la vida al venir tan temprano: si no se ahoga cuando llueve, lo matan en una esquina, se contamina por la basura y las napas y las inundaciones o muere aplastado en el Roca. Verdaderamente el encargado sabe que Pedro es un valiente. Cuando sale al mediodía para comer, evita esa elemental y vital operación y se dirige al Banco de la Provincia de Buenos Aires. Va a pagar el Inmobiliario dado que Montoya no le perdona aunque la casa nade en napa y materia fecal. También paga el aumento del Impuesto Municipal que es igual al que podría pagarse en un Barrio Cerrado de Pilar, pero con el agravante que no tiene ningún servicio y si no lo paga el Intendente decreto que le cobrarían a los contribuyentes el 5% mensual de interés punitorio. Lo que le llama la atención es el aumento de la alícuota al revaluar la propiedad, piensa a quien le podría vender esta casa al valor que se lo revalúa el Gobierno Municipal y Provincial. En la cola del Banco se encuentra con Esteban, vecino del barrio, que le comenta el drama del colegio privado que comparten sus hijos, la nota que les llegó con un aumento de mas de 50 % de la cuota. Pedro le manifiesta que habría que pelearlo, llamar a las autoridades, pero con la mirada que se cruzan no encuentran posible hacer pedidos a ningún ente de control o organismo oficial, nunca hacen nada. Aprovecharon preguntarse si se sabía algo de la salita del barrio, pero la respuesta por falta de fondos la sociedad de fomento la había cerrado y para un caso de emergencia habría que llegar al Hospital pero que era lo mismo que la nada y que lo mejor es llegar a la Capital Federal. Volvieron a mirarse y pensaron que en una emergencia sin medios de locomoción, muchas veces, sin teléfono (la Telefónica de Argentina SA. en las ultimas épocas corta la línea sin explicación casi todos los días, siendo que el ente de control mira para otro lado) con líneas de colectivos que cambian de recorrido por el mal estado de las calles, o el ferrocarril que casi no funciona, parece que se viviera en el medio de la nada o de tierra arrasada.-
A esta altura del relato, señor lector, Ud. piensa que el que suscribe tiene un día de furia y en ves de empuñar un arma empuño la pluma y se desbarrancó. Pues no, lo que acabo de transcribir es lo que le pasa a la población que en mas o en menos vive en el conurbano bonaerense.-
Esta Asociación viene reclamando por las Napas, las cloacas, las cuencas hídricas no saneadas, la falta de servicios municipales, los teléfonos que cada ves funcionan menos, los medios de transporte (en especial el Ferrocarril Roca), la falta de atención a la salud, la educación. Pero Pedro como Ud., sigue padeciendo estos atropellos. No se calle reclame y exija se cumpla y se haga cumplir sus derechos, Este relato no es un cuento, es lo que nos pasa en la realidad, no nos acostumbremos y reclamemos, hasta la responsabilidad personal de los funcionarios que no cumplan con sus obligaciones.- 

 

(Abril de 2007) EL CIUDADANO OLVIDADO 2

Juan se encontraba en la casa de sus amigos. Al regresar del trabajo que desde hacía un año tiene, se juntaban a conversar sobre el barrio y las cosas pendientes, es que hay tantas cosas pendientes que parece que no existen. De pronto la señora de Raúl, el dueño de casa, le pone en alerta, el cielo negro no es buena señal en estos barrios. Mas aún después que los funcionarios de turno impusieron la autopista que se transformó en un gigantesco dique, sin desagües ni obra hídrica, las lluvias son el anuncio de inundaciones. Juan corrió a su casa, como todos los vecinos a colocar las compuertas en la entrada de la casa, patios y ventanas, además de tapar todas las canaletas y hasta el mismo baño. La falta de cloaca y la napa a flor del piso hace que al anegarse el barrio el agua ingrese por el mismo baño con el peligro sanitario que eso representa (el 70% de los habitantes de conurbano carece de red cloacal). La lluvia no tardó y la nada se enseñoreo en todo el barrio. El agua alcanza el metro y pico y en algunos lugares cubre casas vehículos y arrasa todo lo que encuentra a su paso. Piensa Juan en su casa que hace algunos años esto no pasaba. Pero las malas obras como los entubamientos de arroyos donde no lo deberían hacer, la obstrucción de otros arroyos de la cuenca, hacen que cada ves mas barrios del conurbano queden bajo las aguas y no solo los que están a la vera de ríos y riachos. Se agrava con la falta de desagües pluviales, y obras de infraestructura que nunca se realizaron o se realizaron mal. Lo cierto es que Juan tiene en la calle 1 metro de agua que tardará varias horas en drenar y con suerte si deja de llover pueda al mediodía del día siguiente salir o acercarse a un teléfono para manifestar en su trabajo el drama que padece. Los teléfonos cuando llueve ya no funcionan. Los colectivos desaparecen y a varias cuadras a la redonda no existe medio de comunicación posible por varias horas y si sigue lloviendo por todo el día. La luz se cortó y se deberá esperar unas horas para que regrese y poder calentar algo para comer.-
Laura se lamenta dado que no podrá pasar por la farmacia a comprar los medicamentos para el asma crónico del nene menor. El médico de la sala le adelantó que el ambiente húmedo donde vive le genera su estado de salud y lo mejor sería que se mudaran. No es fácil para Juan mudarse, a pesar de lo caro de los impuestos la casa es difícil que alguien la compre y a mas los alquileres son de difícil pago con los magros ingresos de Juan y Laura.- 
Por causa de las napas el grueso de la población del conurbano se encuentra con sus propiedades bajo el agua y con humedad en sus cimientos. Los ambientes donde conviven con humedad constante, acrecienta su peligro por los desbordes sanitarios. Esta Asociación comprobó el incremento de consulta por enfermedades respiratorias y gastrointestinales. 
Aunque no lo crea en los centros de las principales ciudades del conurbano, a razón del auge de las construcciones por las ultimas lluvias colapsaron los pluviales y Ud. puede localizar en varias cuadras materia fecal en la calle, es que también las cloacas están colapsadas, no resisten tamañas construcciones y ante la falta de obras de infraestructura estos lugares tienen un futuro de emergencia sanitaria.- 
Este relato no es un cuento, es la realidad como viven ciento de miles de personas y que se incrementa día a día, conforme se incrementan las zonas inundadas. Los Municipios no realizaron en los últimos 10 años las obras necesarias para evitar y neutralizar los graves problemas que hoy se padecen. Sus funcionarios son responsables por el no cumplimiento de sus obligaciones.- 

Osvaldo Hector Bassano
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